Las Torres de Satélite: Historia, arte y el símbolo eterno del Valle de México
Cuando vez las imponentes “Torres de Satélite” Y eres chilango o visitante, sabes que se están conectando 2 mundos. la CDMX y el Estado de México.
Desde 1958, cinco figuras monumentales han custodiado silenciosamente la entrada poniente al Valle de México. Conocidas como “Las Torres de Satélite”, estas estructuras no solo representan una obra maestra del arte urbano moderno, sino también un símbolo identitario para los habitantes de Ciudad Satélite y sus alrededores. Pero ¿cómo nacieron? ¿Qué artistas estuvieron detrás de su creación? ¿Por qué sus colores y formas? Este artículo recorre su historia, su significado y su vigencia en la memoria colectiva.
Tabla de contenidos
Los años 50 y la modernización de México
El encargo: Un símbolo para una ciudad del futuro
Luis Barragán y Matías Goeritz: arte, arquitectura y verticalidad
El concepto detrás de las torres
La construcción: técnica, tiempo y legado
Los colores y su simbología
Satélite: la ciudad moderna que nunca llegó
Un símbolo urbano que perdura
Reflexión final: ¿qué representan hoy?
1. Los años 50 y la modernización de México
La década de 1950 fue una época de profundos cambios en México y el mundo. La posguerra trajo consigo un auge económico y el inicio de grandes proyectos urbanos. En México, el modelo desarrollista impulsado por el gobierno federal promovía la modernización del país mediante infraestructura, vialidades y vivienda para la clase media emergente.
En 1957, mientras el mundo se agitaba con la Guerra Fría, el Sputnik orbitaba la Tierra, y en México se reconstruía la ciudad tras el terremoto de ese año, un proyecto visionario surgió en el poniente del Valle de México: Ciudad Satélite. El urbanista Mario Pani fue quien trazó el diseño de esta nueva zona habitacional moderna, pensada como un suburbio autosuficiente para profesionales de clase media-alta.
2. El encargo: Un símbolo para una ciudad del futuro
Como parte del ambicioso proyecto urbanístico, se deseaba una gran obra artística que marcara la entrada monumental a Ciudad Satélite. Así fue como se encargó al arquitecto Luis Barragán —Premio Pritzker y uno de los máximos exponentes de la arquitectura mexicana— diseñar un símbolo poderoso, vanguardista y atemporal. Para esto, Barragán invitó a colaborar al artista plástico Matías Goeritz, de origen alemán, con quien ya compartía afinidades estéticas y filosóficas.
3. Luis Barragán y Matías Goeritz: arte, arquitectura y verticalidad
Goeritz, profundamente influido por el arte sacro, el expresionismo y las formas abstractas, estaba obsesionado con el concepto de la espiritualidad en el arte y, particularmente, con la verticalidad. En ese momento, desarrollaba su teoría del “arte emocional”, con la que buscaba provocar en el espectador una experiencia contemplativa y poética. Las torres fueron su campo de experimentación a gran escala.
El resultado de esta colaboración fue una obra colosal que unió el racionalismo arquitectónico de Barragán con la sensibilidad artística de Goeritz.
4. El concepto detrás de las torres
Las cinco torres de concreto se alzan como lanzas silenciosas que rasgan el cielo. No son iguales ni están alineadas simétricamente: varían en altura (entre 30 y 52 metros), forma y distancia entre ellas. Esta asimetría, lejos de ser un defecto, es intencional: busca crear un ritmo visual y una experiencia espacial cambiante según el punto desde el que se observe.
Las torres no tienen función estructural ni práctica. Son, en esencia, arte monumental urbano, concebidas como una “escultura abierta”.
5. La construcción: técnica, tiempo y legado
Las torres fueron construidas en tan solo ocho meses, entre 1957 y 1958, usando concreto armado, una técnica moderna en su momento. Su ubicación estratégica, sobre lo que hoy es el Periférico Norte, las convirtió en el primer hito visible de Ciudad Satélite para quienes entraban o salían de la CDMX.
6. Los colores y su simbología
Originalmente, las torres fueron pintadas de blanco, rojo, amarillo y azul. Estos colores primarios fueron elegidos por Goeritz como una referencia al arte moderno y la espiritualidad, pero también evocan los principios del arte abstracto y las emociones humanas que, según él, debían ser despertadas por la obra.
A lo largo de los años, sus colores han sido modificados y repintados (incluyendo tonalidades ocres, rojas intensas y azules profundos), pero siempre con la intención de reavivar su presencia artística y simbólica.
7. Satélite: la ciudad moderna que nunca llegó
Aunque Ciudad Satélite fue concebida como un modelo de urbanismo moderno y autónomo, el crecimiento desordenado de la metrópoli, la falta de planificación a largo plazo y el abandono de muchas de sus ideas originales provocaron que el proyecto quedara inconcluso. Sin embargo, las Torres sobrevivieron al reto urbano y se convirtieron en ícono, no solo de Satélite, sino del imaginario metropolitano.
8. Un símbolo urbano que perdura
Hoy, más de seis décadas después, las Torres de Satélite siguen siendo punto de referencia para millones de automovilistas, fuente de orgullo para los habitantes de Naucalpan y Tlalnepantla, y objeto de estudios y homenajes dentro y fuera del país. Han aparecido en obras de arte, películas, libros, y hasta en billetes conmemorativos. Su simpleza formal y fuerza expresiva las convierten en un símbolo eterno de modernidad, esperanza y pertenencia.
9. Reflexión final: ¿Qué representan hoy?
En un México cada vez más congestionado, fragmentado y saturado visualmente, Las Torres de Satélite nos recuerdan que el arte público puede inspirar, conmover y dar identidad. No fueron diseñadas para vender, ni para albergar oficinas. Su función es otra: ser un acto poético, un gesto de civilización que aún nos habla desde el concreto.
¿Quién fue Luis Barragán?
Luis Barragán (1902–1988) fue un arquitecto mexicano galardonado con el Premio Pritzker (1980), el reconocimiento más importante del mundo en arquitectura. Es considerado uno de los más grandes arquitectos del siglo XX y el más influyente de México. Su estilo se caracteriza por la fusión entre la tradición mexicana, el misticismo, los colores intensos y una visión profundamente contemplativa y poética del espacio.
Barragán no solo construía casas; construía atmósferas. Fue pionero en integrar la arquitectura con el paisaje, la luz y el silencio. En su obra es frecuente ver muros altos, juegos de sombra, patios íntimos y fuentes tranquilas. Su casa en Tacubaya, hoy Casa Luis Barragán, es Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.
A diferencia del funcionalismo puro, Barragán defendía que la arquitectura debía emocionar, provocar paz interior y belleza espiritual. Su colaboración con Goeritz en Las Torres de Satélite fue un ejercicio de escultura urbana con alma arquitectónica.
¿Quién fue Matías Goeritz?
Fue un arquitecto visionario, pionero en introducir en México conceptos de urbanismo moderno inspirados en Le Corbusier, como el diseño funcional de ciudades, el uso del espacio vertical (torres habitacionales), y la zonificación racional del suelo.
Estudió arquitectura en la École des Beaux-Arts de París, lo que le dio una perspectiva cosmopolita y moderna que trajo consigo al regresar a México. En 1938 fundó la revista Arquitectura México, desde donde impulsó nuevas ideas urbanísticas y arquitectónicas.
¿Por qué es importante Mario Pani?
Pani fue el responsable de diseñar algunos de los proyectos habitacionales más ambiciosos de México, buscando resolver el problema de la vivienda para una ciudad en crecimiento:
Ciudad Universitaria (UNAM) – Formó parte del equipo de diseño junto a Enrique del Moral, y otros grandes arquitectos.
Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco – Ejemplo de ciudad vertical y planificación moderna.
Unidad Independencia, Unidad Habitacional Presidente Alemán (U.H.P.A.)
Y, por supuesto, Ciudad Satélite, que fue una de sus obras más simbólicas.
Mario Pani y Ciudad Satélite
En los años 50, Pani diseñó Ciudad Satélite como una ciudad suburbana modelo, destinada a la clase media profesional que comenzaba a salir del centro de la capital. Su idea era crear una ciudad ordenada, con zonas habitacionales, comerciales y de servicios claramente definidas, conectadas por avenidas rápidas.
Para marcar la entrada monumental a este proyecto, Pani sugirió a Luis Barragán diseñar un hito escultórico. Fue así como nació la colaboración con Matías Goeritz para crear Las Torres de Satélite.
